Es mi deseo que él sea alto y sereno,
osado faro que me guié entre
tormentas.
Valiente y audaz para resistir
sin temor,
la bravía pasión de mis palabras.
Que tenga ojos atentos y grandes,
espejo dulce donde se muestre mi
cuerpo,
delineado por el sortilegio del
amor
para yacer eternamente a su lado.
Que oculte entre sus dedos largos,
caricias fragantes de estíos y
océanos.
Lluvia asombrosa que al rodar
sobre mí,
sane las heridas que duelen aún.
Deseo que sus piernas sean
veloces
y le permitan caminar a mi lado.
Acompañando mí andar entre versos
y ocasos,
amable duende, siempre listo a cobijarme.
Que su sonrisa detenga mis
latidos
y me aprese demostrando que es capaz,
de matizar con mil colores los atuendos
de mi sombra.
Deseo que nos hallemos pronto,
y se agiten mariposas en mi alma,
al pensar que valió la pena tanta
espera…
un instante antes que él me bese.
